La Semana Santa de la Arquidiócesis de Mérida se transformó en un despliegue de servicio y entrega, donde los seminaristas del Seminario San Buenaventura llevaron el consuelo de la fe a realidades contrastantes. Esta jornada misionera permitió a los futuros pastores encontrarse con el rostro de Cristo en el prójimo, reafirmando que la vocación sacerdotal nace y se fortalece en el contacto directo con las comunidades, especialmente en aquellas donde la geografía o la vulnerabilidad exigen una presencia más cercana y comprometida